MEDITACIÓN
DE LAS LETANÍAS DEL ROSARIO
Fuente:
Catholic.net
Autor: P Mariano de Blas LC
Las
letanías son alabanzas, piropos de amor, de ternura
Las
letanías son alabanzas, piropos de amor, de ternura. ¿Te
aburres rezándolas? No amas, no comprendes. ¿Te gustan?
Sí amas, sí comprendes.
El que las inventó sí amaba, sí comprendía. Son, en
definitiva, un poema de amor; sólo quien ama a María lo
entiende. Dile a los enamorados que son aburridos porque
repiten con frecuencia frases de amor.
Santa
María
Es el nombre de la mujer más maravillosa… ¡Cuantas
iglesias dedicadas a su nombre!¡Cuantas mujeres llevan
este nombre de María! Por algo será. Yo me llamo Mariano
y me alegro de llevar ese nombre. Cuanta gente canta,
reza, dice ese nombre que a los mismos ángeles
impresiona y enternece el corazón de Dios. Los ángeles
obedecen a Dios y luego a su Reina, a una mujer, una
criatura humana, a María.
Nosotros le hemos puesto un sobrenombre llamándola Santa
María de Guadalupe. Cuanto significa este nombre para
los mexicanos.
María es amor, toda amor; es el lado misericordioso y
tierno del amor de Dios para nosotros.
Santa
Madre de Dios
Esta es su grandeza incomparable, Nos merece un
respeto tremendo. Pero su amor y humildad la convierten
en una Madre incomparable, única. Podía el Hijo de Dios
habérsela quedado. Era suya, solo suya y toda suya. Pero
el amor es donación y entrega. Y por amor -¡qué grande
amor!- nos la regaló. Cristo nos dio el derecho de ser
sus hijos.
La sangre que Cristo derramó en el Calvario esa la
sangre de una mártir,, era su propia sangre. Dios lleva
en sus venas la sangre de María.
Santa
Virgen de las vírgenes
Es la inmaculada, la llena de gracia, La hicieron
las manos del tres veces santo para ser digna morada del
Hijo de Dios.
Está a la cabeza de todas las vírgenes, es reina de
todas ejemplo para cada una de ellas.
Madre
de Cristo
La sangre que derramó en el Calvario era la sangre
de una mártir, María, la Corredentora. Madre del Niño
Jesús que nació de Ella en Belén. Madre del Cristo que
predicó en Palestina. Madre del Cristo del Calvario:
Madre mártir.
Madre
de la Iglesia
Pablo VI le otorgó ese título durante el Concilio
Vaticano II. Madre de Cristo Cabeza, Madre de su cuerpo,
la Iglesia. Madre de todos nosotros: madre tuya, madre
mía. Una prueba de que Jesús nos ha tomado en serio como
hermanos es que nos ha dado a su Madre, y para siempre.
Te cuida y te ama como si fueras el único. Pero María no
puede besar al hijo que la rechaza, no puede curar al
hijo que no la quiere, no puede ayudar al hijo que la
rehuye. No puede ser Madre de quien no quiere ser su
hijo. Y es más madre de quien desea con toda su alma ser
hijo suyo.
Madre que cuida de una manera especial a sus hijos
enfermos, pecadores, tristes… Madre de las almas
consagradas. Para Jesús son sagrados, para María
también.
Mexicano, si alguna vez has sentido en tu corazón un
algo de ternura por la Morenita del Tepeyac, ten
cuidado, te la quieren arrebatar. Te habrán quitado
mucho. Ya solo nos falta que nos quiten la fe en Dios y
en la Virgen de Guadalupe. Y a ver qué nos queda de
mexicanos.
Madre
de la divina gracia
No en el sentido de productora de la gracia, sino
distribuidora, medianera de la misma. Todas las gracias
que recibes pasan por las manos de una Madre, por
voluntad de Dios. Al ser la Madre de Cristo m de alguna
manera es la madre de esa gracia que Cristo nos dio.
Porque el sí de María pondría en marcha la Redención de
los hombres, la redención que nos otorgaría la gracia.
Madre
purísima. Castísima, virginal, inmaculada
Un abismo de pureza. La Mujer con mayúscula fue una
mujer purísima. Cualquier mujer que quiera conservar su
grandeza, no puede menospreciar esta virtud. La impureza
te hace menos mujer y te acerca al reino inferior de la
naturaleza. Las mujeres, las muchachas que hoy aman la
pureza y la tratan de vivir tienen el beneplácito de
Dios y la sonrisa de la Mujer ideal.
Con ello no quiero decir que las caídas en este campo no
se puedan reparar. Como nadie dice que un vestido
manchado no se puede lavar.
Los gustos del cielo tan distintos a los del mundo. ¿Qué
han hecho de la mujer? Hoy la mujer ideal es totalmente
distinta. Si eres mujer, escoge el perfil del cielo o el
de la tierra.
La pureza no roba belleza a una persona, al contrario,
la realza. El rostro más bellos y los ojos más hermosos
son aquellos en los que se refleja Dios. La mujer pura
tiene un encanto adicional, un toque de cielo azul,
aunque hoy no se le quiera tener en cuanta. Si se quiere
rescatar al mundo debe ser desde la mujer, Y gran parte
del recate de la mujer se llama castidad.
Madre
amable
Digna de todo nuestro amor.
Por lo buena que es
Por lo santa
Por ser mi Madre
Por todo lo que le debo
Porque, después de Dios, nadie me quiere tanto
Por su encantadora sencillez.
María es digna de todo nuestro amor. Totus tuus. Todo
tuyo y para siempre.
Te quiero, madre dela cielo, como quiero al mismo cielo,
como quiero los bellos paisajes, los mares, los ríos,
las montañas… Te quiero en los amaneceres y puestas de
sol, en las flores de la pradera. Lo mismo que siento a
Dios, te siento a Ti en cada rosa, en el canto del
jilguero, en las estrellas de la noche. Algo de tu
hermosura ha quedado en la naturaleza. Y por eso te veo
en todas partes.
Madre
admirable
De María nunca se dirá todo. No se puede. Siempre
hay algo más que decir de hermoso, de dulce, de grande.
Las letanías son un amable intento de decir todas las
grandezas de María, pero se quedan cortas.
Admirable por sus privilegios: gentilezas de Dios para
su Flor: Inmaculada es su nombre, lo que la distingue y
la hace brillar en la noche del mundo. Admirable por su
sencillez: Tan grande y tan chica. Con una mano toca a
Dios Omnipotente y con otra a sus niños de la tierra.
“He aquí la esclava del Señor”. Queremos conocer a la
esclava más maravillosa del mundo. Sirve en los atrios
del Señor. Nos han contado tantas cosas de su santidad,
de su belleza. Dicen que sus manos son las más bellas y
que las usa solamente para servir, para hacer el bien...
Admirable como el paisaje que se mira y se vuelve a
mirar y nunca se quiere dejar de contemplar, porque
infunde alegría, ternura, admiración.
Oh Madre admirable, maravillosa...Todos los adjetivos se
quedan chicos porque eres demasiado grande, santa y
hermosa. Quiero mirarme en tus ojos purísimos, en ese
océano de amor y pureza para que, por contagio, algo de
Ti se pase a mí: algo de tu pujreza, de tu amor, de tu
santidad.
Eres un paisaje que han admirado millones de seres antes
que nosotros, y detrás de nosotros seguirán admirándote
sin cansarse jamás. ¿¡Qué tienes, criatura celestial,
que todos se enamoran de Tú...?
Madre
del buen consejo
Gentil Pastora que sabe guiar a la vida eterna y a
la vida digna de vivirse. “El Señor es mi
Pastor”.También quiero decir : María es mi pastora.
Maestra insuperable: Dichosos los alumnos de tu escuela,
María. Consejera única, porque le asiste el Espíritu
Santo en persona.
Yo necesito tu maravilloso consejo para los mil asuntos
que ignoro. Yo tengo los problemas y Tú tienes las
soluciones. Guíame a la vida eterna, mi destino final,
aquello por lo que existo y para lo que fui creado.
Dame algo de tu sabiduría para resolver amablemente las
dificultades de miles de hermanos míos que sufren, que
lloran y no saben para qué sirve el vivir. Enséñame cuál
es el sentido del vivir, de sufrir, de morir. Ayúdame a
amar mucho esta vida, pero infinitamente más la otra.
Aconseja al Jesús de la tierra, al Vicario de tu Hijo, a
los obispos, sacerdotes...Enséñanos a discernir los
engaños del Padre de la Mentira de las luces del
Espíritu Santo. Madre del buen consejo, te necesitamos
tanto en un mundo lleno de confusión y de sombras...
Madre
del Creador
El Creador quiso ser creado en su naturaleza humana
y por eso requirió de una madre. Eres madre del Creador
por eso, porque le diste la naturaleza humana, un cuerpo
de hombre. Madre del que creó el mundo. Por un lado
criatura y por otra creadora de la vida humana del
Creador. Tú tuviste entre tus brazos y alimentaste al
Creador niño. Lo acunaste, le enseñaste a caminar, a
hablar, a rezar, a vivir como hombre. Y te obedeció
durante treinta años.
Engendradora del Camino, la Verdad y la Vida. Cuánto nos
diste a nosotros al darla la vida a Él. Porque hiciste
hermano nuestro al Dios, nuestro Salvador. Y Él, a su
vez, te convirtió en Madre nuestra también. Y todo por
amor de Dios a Ti y a nosotros. Estableciste un
parentesco inusitado: Hija del Padre, Madre del Hijo,
Esposa del Espíritu Santo, Madre nuestra.
Madre
del Salvador
Como el Creador de mundos se hizo Salvador del
Hombre, Tú adquiriste un nuevo título y parentesco:
Madre del Salvador. Cuando otra mujer escuchó a tu Hijo
Salvador pensó amorosamente en Ti. “Bendito el seno que
te llevó y los pechos que te criaron”. Te llamó bendita.
Te llamamos bendita porque eres la fuente de la fuente
de aguas vivas y eres la Madre de la salvación que se
llama Jesús. Al dar las gracias a Cristo, volvemos la
mirada a quien fue su Madre.
El Salvador debía morir en una cruz< y en una montaña.
En esa montaña estuviste Tú. No podías faltar. Allí
fuiste nombrada solemnemente madre de todos los
salvados. Tu maternidad es inmensa; tus hijos
incontables. No sólo fuiste madre del Redentor, sino
Corredentora, compañera de martirio como nueva Eva junto
al nuevo Adán. Jesús ha salvado al hombre con tu ayuda,
con tu sufrimiento. Colaboraste en la salvación de tus
hermanos, antes de ser Madre de todos ellos.
Virgen
prudentísima
Hablas cuando se requiere y callas cuando debes
callar. No hablaste cuando José, ignorante del milagro
que crecía en Ti, sufría sin saber. A los doce años de
Jesús le preguntaste por qué. Pero cuando Él te
respondió con otro por qué, callaste, aunque no tenías
la respuesta. Conservabas todas aquellas palabras y
misterios en tu corazón.
Pero en Caná hablaste, insististe, porque era necesario
el milagro. No sólo conseguiste el mejor vino del mundo,
para alegría de los comensales, sino que hiciste crecer
la fe de los apóstoles.
Yo suelo hablar cuando debo y también cuando no debo. Y
callo, por cobardía, muchas veces que debida hablar. ;e
sobra cobardía y me falta prudencia. Virgen prudente, me
inscribo en tu escuela para aprender esta difícil
virtud.
Te apareces a gente sencilla y humilde, porque no
quieres inquietar a los poderosos Eso es también
prudencia, Sigues siendo en el cielo la Niña eterna que
aquí fuiste..En los primeros siglos de la Iglesia
dejaste actuar a Pedro y a los Apóstoles, y Tú actúas y
ayudas desde la segunda fila. No quieres ser
protagonista.
Virgen
digna de veneración, de alabanza
He visto cientos de fervorosas procesiones de la
Virgen, altares adornados con millares de flores, las
flores más bellas, desde niño. En el calendario abundan
las fiestas dedicadas a María, comenzando por la del
primero de enero, María Madre de Dios, Esta fiesta
invita a colocar el nuevo año en sui corazón.
Un mes primaveral, Mayo, se le dedica entero a la Virgen
María. ¿Quién no ha llevado flores a la Virgen en el mes
de Mayo? Tanto derroche de flores, ¿por qué? La flor es
en sí hermosa, pero además es portadora de cariño, de
ternura. En los altares de María hay infinidad de bellas
flores, porque es mucho el amor de sus hijos.
Y las advocaciones tratan de obligar a María a quedarse
en una región, a emparentar con un pueblo. Y así, la
Virgen del Carmen, del Perpetuo Socorro, La Virgen de
Guadalupe, Fátima, Lourdes... Así, la Madre de todos se
convierte especialmente en Madre de los habitantes de un
pueblo, añadiéndole su título particular.
El amor también canta. No podían faltar las hermosas
canciones a la Virgen, que, si las juntáramos, serían
miles y miles. Lo mejor dela cariño se muestra cantando.
Millones de cristianos cantan a diario a su Madre del
cielo. El que nunca te lleve una flor o te entone una
canción, no sabe nada del amor...
Virgen
poderosa
A la más poderosa de las Reinas, Dios no le niega
nada. Se le llama La omnipotencia suplicante. Semper
vivens ad interpellandum pro filiis suis: Que vive
siempre para interceder por sus hijos.
“No tienen vino”, dijo en una boda. Y qué vino más
exquisito se bebió en Caná. Los que se acogen a Ella no
deben tener miedo a nada. Ni al demonio, ni a la muerte,
ni a los peligros.
El rosario parece una oración frágil, y como propia de
abuelitas, pero Dios ha querido que sirva para detener
los cañones y las bombas. La tierna Virgencita es el
terror del infierno entero. Por eso los devotos de María
no tienen nada que temer.
Buscar una alianza perpetua con María de Jesús equivale
a ser inexpugnable en la lucha por el cielo. Ella es la
puerta del cielo y la causa de nuestra alegría. Los
hijos de María son personas muy alegres, como su Madre.
No se explica que los hijos e hijas de María Santísima
se dejen morder por la serpiente de la desesperanza y
del temor. No tienen ningún temor.
Virgen
clemente
Lo aprendió de Jesús. Es la Madre del Hijo pródigo.
Sabe curar las heridas, consolas las penas, enjugar las
lágrimas, suavizar todo, perdonar todo. Como Ella no
debe juzgar, sólo perdona e intercede por sus hijos.
Cualquier madre es clemente, pero María más que todas
juntas. Buena falta nos hace, pues la clemencia la
requieren los malhechores. Hemos de saber que los tales
no son los que andan en las cárceles, pues cada uno de
nosotros, sumando todas sus maldades es un verdadero
malhechor que necesita clemencia.. Cuando María
intercede ante el Juez divino por uno de sus hijos,
obtiene el perdón.
Oh Madre del Hijo pródigo, que aprendiste de Jesús a
perdonar, a hacer una fiesta cuando éste regresa a casa.
He huido de casa muchas veces, creyendo ingenuamente que
sin Dios la vida es más atractiva y emocionante. Cuantas
veces he regresado a casa herido, decepcionado,
miserable. Tú has sido, junto con Dios, la que me ha
puesto un anillo en el dedo, nuevas sandalias a mis pies
descalzos, una túnica, y has mandado hacer la fiesta del
becerro gordo. Si en el corazón de Dios hay más alegría
por un pecador que se convierte, también en el tuyo una
de las más grandes alegrías es la de recuperar un hijo
perdido, un hijo muerto.
Hay un momento crucial en el que clemencia me es
absolutamente necesaria: el día del juicio particular.
No dejes de asistir, como abogada defensora, a la cita
definitiva en la que se decide mi eternidad.
Virgen
fiel
Es uno de sus títulos más grandes. La fidelidad
hecha carne de mujer. Fidelidad a Dios, demostrada en su
fórmula favorita: “He aquí la esclava del Señor, hágase
en mí según tu palabra”.
Fidelidad a sus hijos; aún a los hijos que se pierden
los ha amado hasta el último segundo de su vida.
Estaba junto a la cruz... Ella no cayó en la tentación
del sueño como Pedro y sus compañeros.
¿Qué más se te podía pedir, Virgen Fiel? Todo lo diste.
Espejo
de justicia
Espejo de santidad...Es la Inmaculada. El tres veces
Santo se refleja en Ella como en un espejo.
Pero no es espejo que, cuando la imagen desaparece,
también del espejo desaparece. María es, más bien, una
copia muy bien hecha, del Modelo, la más perfecta,
hermosa y fiel que se haya dado. María nos aventaja con
mucho. Irradia la santidad, la transmite. Quisiera que
todos sus hijos se parecieran a Ella. Con más verdad que
san Pablo puede decirnos:”Hijos, sed imitadores míos,
como yo lo soy de Jesús”.
Debemos parecernos a nuestra Madre. “Sed santos como yo
soy santa”, podría decir, al estilo de Jesús. Cualquier
virtud adquiere un brillo y un encanto particular en
María. Ella no hace amables practicar dichas virtudes.
Es una Maestra incomparable que hace amar y apasionarse
por la vida cristiana. Queremos ser discípulos en tu
escuela, María.
Trono
de sabiduría
Lugar donde se asienta la sabiduría. La sabiduría
del arte de vivir: Maestra del vivir, porque es maestra
del amor. Vivir, en su esencia más alta, es amar.
Maestra en el arte del amor: Madre del amor hermoso se
le llama. Maestra de todas las virtudes cristianas:
Enséñame a ser un discípulo excelente.
Por ser la mejor discípula de Jesús se convirtió en la
mejor Maestra de los hombres.
Ella nos enseña la sabiduría más alta, la de cumplir la
voluntad de Dios, de la santidad. De acuerdo a la frase:
“El que se salva sabe, y el que no, no sabe nada”.
Nos enseña la verdad de Dios en las Escrituras. Nos ha
dado al Verbo, la Palabra de Dios, de una forma en que
le podemos tocar, abrazar, mirar, comer. “Haced lo que
Él os diga”. Esta frase pronunciada en las bodas de Caná
resuena en todos los corazones de los cristianos. Si le
hiciéramos más caso a Jesús, nos iría mucho mejor.
Es una sabiduría humilde. No es fácil hallar sabios
humildes, porque la ciencia suele hinchar. María nunca
reclamó a su esposo nada, nunca insistió en las
preguntas, aceptaba las respuestas que le resolvían solo
en parte los misterios.
Causa
de nuestra alegría
Ella lo sabe. Se lo recordó a Juan Diego. “¿No estoy
yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y
resguardo? ¿No soy yo la causa de tu alegría?”
¿Quién es esa persona? ¿Dónde vive? ¿Cómo se llama? Me
muero por verla.
El que se junta con María es un ser alegre por contagio.
Porque Ella contagia la alegría a los hijos de Dios.
Su sí a Díos abrió la puerta que estaba cerrada. Nos
abrió la puerta de la felicidad eterna. Nos dará un
abrazo y nos presentará a Jesús y al Padre.¡Qué ilusión
me da el pensar en ese momento!
Las legítimas alegrías humanas tienen color y sabor
mariano. Pienso en la sonrisa de María; lo más
entrañable de su rostro. Una sonrisa de María vale más
que todos los cariños humanos del mundo, por hermosos
que sean.
Vaso
espiritual, vaso digno de honor, vaso insigne de
devoción
Se habla aquí de los vasos sagrados, como son el
cáliz y la patena. María es un vaso sagrado, como una
patena que ha encerrado al Verbo en sus entrañas; es un
cáliz precioso, porque encerró en sus venas la sangre de
Jesús, la que se derramaría en Getsemaní, en la
flagelación y en el Calvario.
Vaso digno de ser honrado por todos. A María no se le
puede faltar al respeto, es una ingratitud y una
grosería sin nombre. Pienso en los que, con la Biblia en
la mano, predican que María no es la Madre de Dios. Al
llegar al cielo, les va a abrir María la puerta. Antes
que nada tendrán que pedir atentas disculpas. Y al
presentarse ante Dios las disculpas deben ser muy
serias, porque, aunque de buena fe, toda la vida dijeron
que la Madre de Dios no era su Madre. Eso es muy fuerte.
Cuando se habla de devoción a la Santísima Virgen, a
esto se refieren. Por eso los que sinceramente tienen
una gran devoción a María están en el justo y recto
camino. Dios los bendice y los premia. Amar y bendecir a
su Madre, es amarlo y bendecidlo a Él mismo. Si Él dijo:
“Todo lo que hacéis a uno de mis hermanos más pequeños
me lo hacéis a Mí”, ¿qué decir cuando se lo hacen a la
hermana más grande y a su misma Madre? Se lo hacen a Él
en persona. No tengan miedo, por tanto, los que aman a
María, Madre de Dios. Sepan que cuentan con la bendición
de Dios.
Vaso insigne de devoción, es decir que merece nuestra
devoción, amor y cariño como nadie.
Rosa
mística
Esta letanía la comprenden quienes aman las flores y
son capaces de extasiarse ante alguna de ellas. Pues,
bien, María es una flor bellísima, la más bella de
todas. ¿Te gustan las flores, una rosa, un clavel...?
María es una rosa que no se marchita, perfumada siempre,
que nos hace mirarla, quererla como la flor más hermosa.
La mejor rosa que ha producido la tierra.
Todas las bellas flores acaban marchitándose, no pueden
mantener su encanto sino por un tiempo reducido. María
ha florecido en el jardín del cielo y no se marchitará
jamás. Por eso produce una ilusión perenne, un éxtasis
eterno, una ternura inacabable.
Torre
de David
La comparación se refiere a la muralla que rodea y
defiende la ciudadela de Jerusalén, la Ciudad Santa. Una
torre en la muralla es la parte mas fuerte. Así se
quiere comparar a María como un bastión inexpugnable en
la Iglesia, la nueva Jerusalén, una fuerza imbatible
contra los enemigos de Dios y de nosotros, sobre todo
del enemigo eterno de Dios y de los hombres, el Diablo.
Contra la Torre de David nada puede el Demonio. Lo sabe
desde hace mucho tiempo. Por eso él odia a María con
todas sus fuerzas y a los hijos de María. Contra Ella y
contra Dios nada puede, pero sí puede contra sus hijos.
Ahí se centra su venganza. Se podría decir que ahí está
la debilidad de Dios y de la Santísima Virgen. Pero
depende de nosotros. Si estamos cerca de María no hay
nada que temer. Si nos alejamos de Ella, hay que temer
todo, y con razón.
Torre
de marfil
El marfil es un elemento muy valioso, muy cotizado.
Esto pone en serio peligro de extinción a los pobres
elefantes que lo producen en sus colmillos. Se quiere
significar que María está hecha de material precioso, de
virtudes celestiales, de santidad, de pureza.
Casa de
oro
Nuevamente se habla de un mineral precioso, el rey
de los metales, el oro. Si una casa se construye
completamente de oro, su valor es incalculable. Queremos
decir que María vale más que el oro, vale tanto que no
tiene precio en los mercados. Por ninguna criatura ha
apostado Dios tanto como por María. La valora tanto que
la ha hecho su Madre. Y nos valora tanto que la ha hecho
nuestra Madre. Aquí podemos comprender el amor de Dios a
nosotros. La casa de oro se llama María de Nazareth y se
llama nuestra Madre.
Arca de
la alianza
El Arca antigua de la Alianza era respetada
fuertemente por los judíos, por una razón; encerraba las
dos tablas de los mandamientos que Dios había revelado a
Moisés. María encerró no las tablas de los mandamientos
sino a Dios mismo, el autor de la Antigua y de la Nueva
Alianza. De ahí que la veneración hacia Ella se alarga y
se eleva casi hasta el infinito.
Rezar las letanías con devoción es como ir llenando un
cántaro, el de nuestro corazón, de más amor, alegría y
admiración. Al final, el cántaro se ha llenado de todas
esas hermosas realidades. ¡Qué diferencia de los que las
rezan sin amor, distraídos! Su cántaro se llena de nada.
Puerta
del cielo
Si el cielo es la felicidad eterna, el lugar donde
reside Dios y donde estamos destinados a vivir felices
por toda la eternidad, la puerta de entrada es muy
importante. Resulta que la puerta se llama María. Al
cielo se entra por María. Quien ama a María, quien le
tiene gran devoción, tiene el boleto asegurado y la
puerta abierta para entrar.
Su sí a Dios abrió la puerta que estaba cerrada. Ella
nos abrirá la puerta de la felicidad eterna; nos dará un
abrazo cariñoso. y nos presentará a Jesús y al Padre.
¡Cuanta ilusión me da el pensar en ese momento!
A medida que conocemos a la Virgen, nos vamos enterando
de su gran importancia en esta vida y en la otra vida.
María nos es completamente necesaria e indispensable. Y
los que opinan de otra manera, muy su opinión, que
respetamos, pero andan muy equivocados.
Abrir la puerta, y encontrarnos con María Santísima es
el comienzo del cielo, su preludio, el inicio del
éxtasis eterno que comienza...pero no terminará jamás...
Estrella de la mañana
Lucero que precede a la salida del Sol, de Jesús.
Estrella del Mar, que orienta a los que andan perdidos.
Me llama mucho la atención la devoción que tienen a la
Virgen los marineros de muchos puertos. Ellos saben de
tormentas, de difíciles momentos pasados en alta mar.
Por eso saben también invocar con todas sus fuerzas a la
Estrella del Mar.
Salud
de los enfermos
María lleva en sus manos y en su corazón la salud,
tan necesaria para vivir en plenitud. Por eso, uno de
los momentos en que más se invoca a María por parte de
todos sus hijos es en la enfermedad. Uno de los momentos
en que más necesitamos invocar a María es en los
momentos de dolor. Y cuando más se acerca a sus hijos
como buena madre es en esos dolorosos momentos...
Salud de los enfermos del alma. Sabe curar enfermedades
del cuerpo, pero sobre todo del alma. Ella sabe otorgar
algo tan grande como la salud, la paciencia y el amor en
la enfermedad. Como buena Madre está a la cabecera de
sus hijos enfermos. Y sobre todo en la hora de la
muerte. Todos los buenos cristianos mueren en brazos de
su Madre, de María. Y morir así, no es triste, todo lo
contrario. Cada uno de nosotros nos preparamos la propia
muerte. Si queremos morir en brazos de María,
digámoselo.
Refugio
de los pecadores
Es muy importante que lo sepan todos. El pecador se
siente muy solo, terriblemente lejos de Dios y de los
hombres. Pero hay un refugio seguro, donde vive una
persona muy querida, muy nuestra, tan nuestra que es
nuestra Madre. También en el pecado sigue siendo nuestra
Madre. Es cuando más la necesitamos, cuando Ella sabe
que la necesitamos más. A cuantos ha salvado, incluso en
el último instante. No desesperes, mientras exista
María.
Un recado urgente, un S.O.S. para todos los que han
perdido la esperanza: Mientras exista María Santísima,
hay remedio para todos los males, hay perdón para todos
los pecados. De todos los títulos hermosos que tiene
María, este es el más querido y más aprovechado
precisamente por ellos, los pecadores.
Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de
nuestra muerte. Quien reza frecuentemente el rosario
hace esta petición miles de veces y quien hace una
petición miles de veces, la consigue. Mira por donde el
rezo del rosario tanto tendrá que ver con nuestra
salvación eterna.
Todos conocemos aquella bella reflexión :“Yo les cierro
la puerta...pero tu Madre les abre la ventana”. Si
tienes miedo de Dios, no lo tengas de María. La Virgen
María, la Immaculada, la Madre de Dios no tiene
repugnancia de besar las llagas purulentas de sus hijos
enfermos.
Consuelo de los afligidos
Hoy se buscan calmantes, pastillas contra el dolor,
porque el dolor se ha multiplicado por todas partes.
Cuando no son las enfermedades del cuerpo, son las
tribulaciones del alma. El hombre de hoy, tú y yo,
requerimos como algo urgente la mano que acaricia, el
rostro que se inclina hacia nuestro dolor, el corazón
que compadece y suaviza el sufrimiento. Necesitamos las
manos, el rostro, el corazón de María. A todos los que
sufren sin esperanza vayamos a decir que tienen una
Madre, que los ama mucho.....
Auxilio
de los cristianos
Se requería esta ayuda porque, si el Demonio la trae
con todos los hombres, principalmente se ensaña con los
cristianos. Entrar en el Corazón de María es estar a
salvo de todos los peligros. Y si en todo tiempo ha sido
necesario este auxilio, hoy más que nunca, pues perece
que todo el infierno ha salido de sus antros para hacer
daño a la Iglesia y a los cristianos. Por eso, si
invocar a María, rezar el rosario siempre ha sido
necesario, hoy es de vida o muerte. A los que defienden
lo contrario los veremos muertos por el camino,
desangrados por ese vampiro infernal.
Reina
de los ángeles, de los patriarcas, de los profetas.
Reina de los apóstoles, de los mártires, de los
confesores, de las vírgenes. Reina de todos los santos.
Nadie quiere estar fuera de su reinado. Hasta los
ángeles, que no son humanos, han pedio y obtenido
tenerla como Reina. No como Madre, que ese privilegio
sólo a los humanos ha sido dado. Pero al menos como
Reina. Ningún ángel la llama con el tierno nombre de
Madre, sino con el nombre respetuoso de Reina mía.
Los patriarcas y los profetas, que son los grandes del
Antiguo Testamento están bajo su protección. Su grandeza
ha quedado pequeña ante la Gran Señora y Reina. Así me
imagino yo a Abrahán, a Moisés, a Isaías y a los demás
besando respetuosamente las manos de quien llevó en
ellas a Dios mismo.
Los grandes del Nuevo Testamento son los que entran en
esta lista envidiable: apóstoles, mártires, confesores,
vírgenes. De todos es la Reina, la que los supera a
todos, la que les ha dado la fortaleza en sus batallas,
la que les ha guiado hasta el cielo y hasta la santidad.
Reina de muchos, Reina de los mejores, porque eres la
Mejor de todos.
Reina de los santos. Podría ser reina de ti y de mí, si
llegamos a ser tales. Hay que ganarlo con esfuerzo. La
posibilidad está abierta, mientras dura la vida. Todos
los santos han amado de manera particular a su Reina. Y
Dios los premia de manera muy especial en el cielo, por
haber honrado tan hermosamente a su Joya.
Reina
concebida sin pecado original
El privilegio de la Inmaculada Concepción. Estamos
muy de acuerdo con que Dios hiciera una excepción con su
Madre, que también es nuestra Madre. Nuestra Madre nació
igual a nosotros en todos menos en el pecado original.
¡Bendita Tú, que no pasaste por la amargura del pecado!
Así, no manchada por nada, puedes ayudar más eficazmente
a los manchados con todos los pecados. Vemos que los
doctores y enfermeras se ponen guantes y tapabocas para
no contagiarse y poder curar mejor. María no necesita de
eso. No necesita antivirus. Más bien los virus mueren en
el acto en su presencia. A veces podría uno pensar que,
como uno es pecador, si intenta tocar o dar un beso o
una flor a María la contamina. No es cierto. Ella no se
contagia de nuestra basura, sino que nosotros nos
contagiamos de su pureza y de su santidad.
Reina
elevada al cielo
Esto está defendido en un dogma, el de la Asunción.
Alguien de nuestra raza, alguien muy especial ya está en
el cielo en cuerpo y alma. Nuestra Madre nos dice que es
verdad lo de los nombres escritos en el cielo; nos dice
que vale la pena sufrir todo con tal de ganar el cielo.
Nos anima, nos ayuda a conseguirlo. Puedes estar seguro
de que para conseguir que tú vayas al cielo María
Santísima hará todo lo que está en su mano para
lograrlo, lo está haciendo. Déjala hacer, deja que te
lleve al cielo, no la estorbes con tu ingratitud.
¡Qué alegría tan profunda y tan pura nos da el saber que
nuestra Madre está ya para siempre en el cielo,
eternamente feliz..! Solo faltamos nosotros. Ella lo
sabe y ruega a diario para lograrlo. Suplica a su Hijo
que tenga misericordia. En fin que, si bien fue Jesús el
que me mereció la redención, será mi Madre la que al fin
lo obtenga. ¡Gracias infinitas, Madre!
Reina
del Santísimo Rosario
Es una Madre que nos pide rezar el Rosario. Es Ella
y no algún fraile disgustado. Porque Dios mismo ha
prometido gracias realmente excelentes. Si rezando el
rosario todos los días se obtiene el cielo, díganme si
vale la pena rezarlo. Desapreciar esta oración es
despreciar a María y despreciar a Dios. Una de las
mejores cosas que se pueden hacer es, precisamente,
rezar el rosario y hacer que otros lo recen. El Papa
instituyó un año del rosario. Nos consta que lo reza
diariamente. Todos los grandes santos han sido devotos
de María y han tenido un gran aprecio por la oración que
más le gusta a la Madre de Dios.
Reina
de las familias
Es un título que faltaba en las letanías y que Juan
Pablo II se encargo de añadir. Las familias tenían
necesidad de una Reina. Y una Reina fuerte, que fuera
parte de una familia, abogada y defensora contra un
enemigo abiertamente declarado contra las familias, el
Demonio. Hoy tiene el maléfico pensamiento de destruir
la familia. Y ya ha hecho bastante mal. Pero se le
enfrenta su eterna rival, María Santísima. Todos somos
miembros de una familia y todos queremos que las
familias se sostengan en el amor y en la unidad.
Invoquemos a la Reina de la Familia.
Reina
de la paz
Tan necesaria en nuestros tiempos. Si invocáramos
más a María, si rezáramos el rosario con más frecuencia
y devoción se acabarían las guerras, todas las guerras.
Está prometido. Pero no lo creemos. Seguimos tercamente
empeñados en pelear con nuestras piedras, flechas,
espadas, cañones y bombas.
A su Hijo se le llama entre otras cosas, Príncipe de la
paz. Pues bien, este príncipe, cansado de que no le
hagamos caso, nos ha dicho insistentemente: “ Si quieren
la paz, hagan lo que Ella les diga”. Él nos ha pedido
que recemos el rosario. Dios mismo ha prometido paz a
cambio de rosarios.
María es una Reina bellísima, muy poderosa. María es una
Madre amorosísima, la mejor de todas. María es la
delicia de Dios. María es la flor más bella que ha
producido la tierra. Su nombre es dulzura, es miel de
colmena. Dios la hizo en molde de diamantes y rubíes, y
luego rompió el molde. Le salió hermosísima, adornada de
todas las virtudes, con sonrisa celestial. Y, cuando
moría en la cruz, nos la regaló. Esa mujer es mi madre
bendita...